Julia Mata, Isabel Berisha, Martí Calatayud
La salud mental es un tema muy importante del que se habla poco, especialmente en las escuelas, ya que si un alumno llega a tener una precaria salud mental o incluso inestable puede llegar a perjudicarle muchísimo en su día a día.
Hay muchas personas que se preguntan si hay salud sin salud mental, y la respuesta es no. No hay salud sin salud mental, ya que una persona que no tiene una buena salud mental puede llegar a desarrollar algún que otro trastorno, por ejemplo: trastornos alimenticios (por ejemplo, anorexia). También, esa persona puede dejar de hacer actividades que hacía en su día a día, por ejemplo: salir a la calle, leer, escuchar música, hacer deporte… Podría dejar de hacer muchas acciones que le perjudicarán en su salud (dejar de comer, de hacer deporte…) Así que así es, no hay salud sin salud mental, y no hay nadie más sano que el que tiene una buena salud mental y una buena salud física.
¿Sabrían los profesores tratar a un alumno con una baja salud mental? Realmente que un profesor tenga o no en cuenta la salud mental de un alumno depende de cómo sea esa persona: si sabe escuchar, si sabe cómo mostrarle apoyo al alumno… Sinceramente creemos que hay muchos profesores que sí sabrían cómo ayudar a los alumnos, ya que con solo ver al alumno/a más desanimado de lo normal o que falta mucho a clase, se interesan por su estado. Sin embargo, también depende de cómo sean los profesores, ya que algunos se preocupan y le preguntan al alumno por su estado de ánimo: si está bien, si no se encuentra bien…, mientras que otros, no perciben estos cambios en el/la alumno/a. Y, realmente, ese pequeño interés por parte del profesor puede dar un poco de apoyo hacia el alumno y puede hacer que se sienta mejor… Así que sí, dependiendo del profesor y cómo se muestra ante el alumno podría ayudarle o no, aunque ayudar a alguien con una salud mental baja o inestable es un poco complicado, debido a que ese alumno tendría muchas recaídas de por medio, se rendiría muchas veces, no confiaría en el proceso… Entre otras cosas más.
Que alguien sea más inteligente técnicamente o emocionalmente depende de la persona, ya que puede haber gente que está más mentalizada o no para afrontar los aspectos emocionales o técnicos. Hay personas a quienes se las dará mejor apoyar a la gente emocionalmente y saber gestionar sus emociones, otras a las que se les darán mejor los estudios, el trabajo, los negocios… y otras que saben de ambas, es decir, una persona puede ser inteligente en unos ámbitos y otra, en otros
¿Cómo gestionar las emociones? Para empezar, creemos que saber gestionar las emociones es algo que deberíamos saber todos. Saber cuándo nos sentimos mal, analizar ese momento y qué actividades hacer para distraernos, saber cuándo estamos felices y mantener ese momento… Si alguien no sabe cómo gestionarlas debería aprender, ya que por no saber cómo gestionar las propias emociones puede terminar provocando problemas de salud. Las escuelas deberían explorar más en esa dirección; la educación emocional es necesaria.

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